Columna de Arturo Núñez: “Estado crítico”
Entrevista de la semanahace 7 días

Columna de Arturo Núñez: “Estado crítico”

En Chile, el tenis de menores se encuentra gravemente enfermo.

Muchos le endosan la culpa a la falta de recursos económicos.

Pero voy a los torneos de menores y casi todos los tenistas, con más o menos recursos, juegan igual.

Como si solo se pudiera jugar de una forma, y estuviera prohibido ser diferente.

En general, los menores juegan todo con topspin; su revés es a dos manos prácticamente sin excepciones, usándolo desde cualquier lugar de la cancha, y los peloteos son casi siempre a la altura de la cintura.

Escasean los drop shots, el slice para cambiar el ritmo o no ser atacado, los ángulos cortos, y la variedad en cuanto a efectos, velocidades y trayectorias de pelota.

Falta irreverencia, desparpajo, osadía.

Nadie se atreve a ser distinto, como si sobresalir mediante un juego vistoso fuera un defecto que se castiga.

Muy pocos, se animan a entrar a volear.

Si lo hacen, es porque están obligados.

Ni hablar de que alguien haga saque y volea alguna vez.

Lo peor de todo, es que no veo a nadie que se divierta en la cancha.

Y eso me parece triste, ya que el tiempo para ser niño es limitado, breve.

Más bien veo una gran mayoría de rostros tensos, jugadores molestos, como si estuvieran en una guerra, sin conciencia que constituye un privilegio practicar una disciplina deportiva  que aporta bienestar y salud, al cuerpo y al alma.

No veo a nadie que disfrute su partido de torneo, habiendo comprendido cabalmente que el tenis es un juego.

Por algo se habla de “jugar tenis”.

Si no se divierten cuando son menores, entonces ¿cuándo lo harán? ¿Al ser profesionales?

¿Será culpa de los entrenadores que les impiden jugar con libertad, poniendo el resultado por encima de todo?

¿Será responsabilidad de los jugadores que no desean corres riesgos, al salir de lo que conocen y dominan?

¿O una mezcla de ambas cosas?

Hasta en el tenis 10 veo a padres que presionan a sus hijos, obsesionados con que ganen en vez de que disfruten.

Entonces, como resultado de todo lo anterior, tenemos menores  que no gozan con el tenis y tampoco deslumbran con su juego.

Eso no es casualidad y es una pésima combinación.