Columna de Arturo Núñez: “¿Qué estamos haciendo mal?”
Entrevista de la semana17 de agosto de 2026

Columna de Arturo Núñez: “¿Qué estamos haciendo mal?”

Esa pregunta se formuló hace poco en este mismo medio de comunicación a raíz del momento del tenis chileno, marcado por la escasez de nuevas promesas y las decepcionantes actuaciones en los sudamericanos de menores.

La publicación generó un gran número de comentarios.

Entre éstos, algunos apuntaron a la falta de apoyo económico.

Otros, a la capacitación de los entrenadores.

También hubo críticas al sistema de competencia y torneos de menores.

Y se habló acerca de la falta de un centro de entrenamiento, donde los jugadores puedan practicar y vivir en sus dependencias.

Concuerdo con las apreciaciones enunciadas.

Pero para que esas deficiencias se subsanen, hay mucho que cambiar.

Y eso lleva tiempo.

Todas las carencias consignadas figuran entre lo no controlable por los jugadores.

Mientras todo eso cambia, propongo que los tenistas se enfoquen en las pequeñas cosas  que sí están en sus manos modificar, las que sí pueden controlar.

Estoy seguro que un esfuerzo en esos aspectos, los hará progresar bastante.

Entre lo controlable figura el que respeten más a sus entrenadores.

Entrenadores y jugadores no son iguales. No se trata de una relación simétrica, en cuanto a autoridad.

De un lado está un maestro y del otro, un aprendiz.

Una de las partes tiene la autoridad y debe ejercerla. La otra puede opinar, pero su palabra no vale lo mismo que la del que sabe.

El jugador en formación debe aprender a escuchar y ser humilde.

También creo que los tenistas deben revisar menos sus celulares durante los entrenamientos, para no desgastarse, ni perder el foco. En sus casas lo mismo, ya que tanta pantalla impide un descanso reparador.

Y el adecuado descanso es parte del entrenamiento invisible.

Entre lo controlable también figura el que sean más pacientes.

Hoy, los adolescentes desean obtener una recompensa inmediata ante cualquier esfuerzo.

Deben comprender que el tenis no ofrece eso: se trata de un camino largo y difícil, con altos y bajos, lleno de incertidumbre.

Los cambios propuestos pueden concretarse con la ayuda de los padres, y no cuestan dinero.

Todo lo demás que debe cambiar es tarea de otros.